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Se trata de la Fiebre Hemorrágica de Marburgo (FHM), provocada por un patógeno muy similar al virus del Ébola

La enfermedad más peligrosa y mortal que se conoce

Los virus de la familia Filoviridae vistos al microscopio aparecen como unos insignificantes filamentos alargados, a veces enrollados sobre sí mismos. Unos organismos parásitos acelulares que son responsables de algunas de las enfermedades más mortales que afectan al ser humano, como es el caso del tristemente célebre virus del Ébola. También del menos conocido Marburgvirus, el patógeno más mortal

Es difícil señalar cuál es la enfermedad más peligrosa que existe, ya que son muchos los factores a tener en cuenta, algunos de ellos más allá de la propia ciencia médica. Pero teniendo en cuenta el índice de mortalidad de quienes la padecen podemos destacar por encima de las demás a la conocida como Fiebre hemorrágica de Marburgo. Se trata de una enfermedad provocada por un virus de la familia Filoviridae, emparentado por tanto con el tristemente famoso virus del Ébola. Tanto el Marburgvirus como Ebolavirus se encuentran entre los patógenos conocidos más peligrosos para el ser humano. Los afectados por estas dos enfermedades de origen vírico presentan síntomas muy similares, casi idénticos desde el punto de vista clínico. 

 
Virus de Marburgo vistos con una ampliación de 100.000x
• US-CDC / Dominio Público  

Tras un período de incubación que puede variar entre 2 y 21 días, los infectados por el Marburgvirus empiezan a sufrir fuertes dolores de cabeza y un malestar generalizado. Por lo general, desde el primer día aparece fiebre alta seguida de un rápido debilitamiento. A partir del tercer día el enfermo comienza a tener diarrea, acompañada de dolor abdominal, cólicos, naúseas y vómitos. En esta fase, que puede durar una semana, los pacientes tienen un aspecto que se ha descrito como «de fantasmas», con hundimiento de los ojos, semblante inexpresivo y letargo extremo. Muchos pacientes presentan manifestaciones hemorrágicas graves a partir del quinto día. En los casos mortales el afectado suele fallecer entre ocho y nueve días después de la aparición de los primeros síntomas,  generalmente tras sufrir un ataque de hemorragia masiva. La tasa de mortalidad que presenta esta peligrosa enfermedad puede llegar al 88%, como así sucedió en el peor de los brotes epidémicos documentados.

La fiebre hemorrágica de Marburgo debe su nombre al lugar donde fue identificada por primera vez. En el año 1967 se produjeron varios brotes simultáneos en las ciudades alemanas de Marburgo y Frankfurt, además de la capital de la antigua Yugoslavia, Belgrado. Estas epidemias tuvieron su origen en distintos centros de investigación, cuando el personal de laboratorio entró en contacto con un grupo de monos verdes africanos (Cercopithecus aethiops) procedentes de Uganda. De los 29 infectados en Alemania fallecieron 7 personas (24%), mientras que en Belgrado los 2 enfermos pudieron recuperarse. 

 
Cría de murciélago egipcio de la fruta
• Mickey Samuni-Blank / CC BY-SA 3.0  

Aunque en este primer brote la transmisión se produjo a través de los citados monos, se considera que los huéspedes naturales del virus de Marburgo son los murciélagos egipcios de la fruta (Rousettus aegyptiacus, de la familia Pteropodidae). Estos pequeños mamíferos frutícolas de color marrón oscuro habitan en cuevas fundamentalmente de África, aunque también se pueden encontrar en el Mediterráneo oriental (Israel, Líbano, Siria y Turquía), así como en zonas del sur de la península Arábiga e Irán. 

La transmisión entre humanos se produce por el contacto directo con sangre u otros fluidos corporales con alta concentración del virus, especialmente cuando estos otros fluidos (saliva, heces,vómitos, orina...) contienen sangre. Afortunadamente, el contagio por vía respiratoria y otros medios de contacto casual es altamente improbable, si no prácticamente inexistente. Durante la fase más aguda de la enfermedad es cuando existen más posibilidades de que se produzca este contagio, coincidiendo con las manifestaciones hemorrágicas de los enfermos. Durante el periodo de incubación no se produce contagio, aunque sí es posible que se transmita a través de semen infectado incluso hasta siete semanas después de la curación clínica del paciente. 

Aparte de los brotes europeos de 1967 y de varios casos puntuales que afectaron a una o varias personas, los perores casos de contagio fueron el brote de 1998-2000 ocurrido en la República Democrática del Congo y el de 2004-2005 en Angola. En el primero de ellos se registraron 154 casos, de los que 128 fueron mortales (83%). La mayoría de los afectados fueron hombres jóvenes que trabajaban en una mina de oro de Durba, al noroeste del Congo. En el caso de Angola, de los 374 infectados murieron 329 personas, alcanzando una terrible tasa de mortalidad del 88%. Este brote originado en la provincia de Uíge ha sido el peor y más letal que se conoce. 

Los últimos casos registrados de Fiebre hemorrágica de Marburgo están todos relacionados con Uganda. En el 2007 hubo en ese país africano 4 infectados, de los cuales fallecieron 2, mientras que un año después hubo un caso en Holanda y otro en Estados Unidos, ambos en personas procedentes de Uganda (habían visitado una cueva habitada por una colonia de murciélagos Roussetus).  El último caso conocido se produjo en septiembre de 2014, cuando falleció en Kampala un médico radiólogo de 30 años tras haberse infectado con el virus.

Puedes encontrar más información sobre la Fiebre hemorrágica de Marburgo en la página de la Organización Mundial de la Salud.

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